Cuatro días de comunidad en Monte Lussari
Cuatro días de comunidad en Monte Lussari
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Pasamos cuatro días inolvidables en la Comunidad de Camino Franciscana en Monte Lussari. Este lugar especial ofreció el marco ideal para unir fe, naturaleza y comunidad.
El centro de nuestra estancia fue la comunidad y el tiempo compartido. Los momentos de oración y las celebraciones litúrgicas nos regalaron instantes de reflexión, gratitud y paz interior. Rudi Rumpel nos invitó a la reflexión con sus dos conferencias sobre la paciencia y la satisfacción. Al mismo tiempo, hubo suficiente tiempo para descubrir el impresionante paisaje montañoso durante las caminatas compartidas. Una experiencia especial fue el ascenso a la cruz de la cumbre. La subida requirió cierta resistencia, pero la amplia vista y la llegada convirtieron este momento en un punto culminante.
También tuvimos la suerte de presenciar la bendición del fuego de San Juan el 23 de junio.
Además de las actividades espirituales y deportivas, fue sobre todo la comunidad lo que marcó la diferencia. En las conversaciones, durante las comidas compartidas y en los senderos surgió una atmósfera cordial, caracterizada por el aprecio mutuo y la alegría.
Un ambiente muy especial se instalaba cada día a partir de las 17:30 horas. Con el último viaje del teleférico, los visitantes del día abandonaban la montaña y en Monte Lussari se hacía el silencio. Esta quietud era algo muy especial. Las tardes en silencio invitaban a dejar resonar las impresiones del día, percibir conscientemente la belleza de la naturaleza y estar cerca de Dios de una manera muy sencilla.
Así, estos cuatro días se convirtieron en un valioso descanso de la vida cotidiana, llenos de oración, comunidad, movimiento y un silencio reconfortante. Con muchos recuerdos hermosos, nuevos encuentros y fortalecidos en la fe, emprendimos el viaje de regreso.
Fotos y texto: Cornelia Guldner














